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Revista de humanidades y su enseñanza
ISSN 1579-6884

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Del estatuto actual del conocimiento y el rol del educador: variaciones desde un texto de Drucker

Erasto Antonio Espino Barahona
Universidad de La Sabana (Colombia)


En 1993, Peter F. Drucker -esa suerte de gurú de la  intelligenstia empresarial norteamericana- publicó La sociedad postcapitalista. El ensayo ampliamente difundido expone -dentro de la más clara tradición que el género comporta- sus ideas y reflexiones sobre el estado de la sociedad, el Estado y el conocimiento en el mundo finisecular de apenas una década.
Las consideraciones que siguen toman como punto de partida el pensamiento de Drucker y tienen el objetivo de encontrar e hilar discursivamente, algunas pistas sobre el quehacer y el deber ser del educador dentro de la actual "sociedad de conocimiento" (Cfr. pp. 21-53).
No es éste el lugar para hacer una radiografía textual de lo escrito por Drucker. Sin embargo, me parece pertinente para los fines de esta comunicación, partir no de la estructura del texto de Drucker, sino de algunas de sus ideas- fuerzas, así como han sido literalmente cifradas por el autor.

La difusión del conocimiento, hoy: veloz y global.

Drucker destaca cómo en el lapso "de 150 años, de 1750 a 1900, el capitalismo y la tecnología conquistaron el globo y crearon una civilización mundial" (p. 21). En otras palabras, ya en menos de los dos primeros siglos de la Edad Contemporánea, los imaginarios y la prácticas propias del modo de producción capitalista se habían impuesto como modus operandi y como forma mentis de la mayoría de las sociedades del globo (y en especial, de aquellas occidentales).
El uso de la tecnología y la presencia de elementos capitalistas en la economía no era nueva, pues puede rastrearse su existencia ya en otras épocas históricas (piénsese, por ejemplo, en los gremios de artesanos medievales). Lo novedoso -y es lo que da razón de este 'éxito' del tecno/capitalismo- estriba en "la velocidad de la difusión [del mismo] y el alcance global a través de culturas, clases y geografía". La clave de todo el proceso la señala también Drucker cuando dice:

Esta transformación fue impulsada por un cambio radical en el significado del conocimiento. Tanto en Occidente como en el Oriente el conocimiento siempre se había visto como aplicable a ser. Casi de la noche a la mañana se empezó a aplicar a hacer.  Se convirtió en un recurso, en una utilidad. Siempre había sido un bien privado. Casi de la noche a la mañana se convirtió en un bien público. (ídem),

Las transformaciones del conocimiento: de lo privado a lo público

Drucker prosigue su discurso con una revisión histórico-económica sobre la relación de la sociedad con el conocimiento y sus consecuencias en el mundo del trabajo, las mismas relaciones sociales y la educación en general. El desarrollo de estas particulares relaciones podemos sintetizarlo así:

- El conocimiento deja de ser un bien privado, confinado a la esfera de ser.
- El conocimiento empieza a ser aplicado a "herramientas, procesos y productos" (p. 22). Se legitima así la llamada "téckne" o técnica antes socialmente relegada a los esclavos o siervos o confinada en los gremios detentadores del saber práctico de los diversos oficios.
El conocimiento empezó a aplicarse al trabajo como proceso general, disparando así los índices de productividad
- El conocimiento se aplica no ya al trabajo como tal, sino al conocimiento mismo. Estamos, pues, en una etapa metacognitiva. Es tan valiosa la dimensión práctica del conocimiento (o mejor, de los conocimientos) que éste ha pasado a convertirse en el único factor de producción, y ha puesto a un lado tanto al capital como al trabajo.

Éste es, en síntesis, el recorrido textual de Drucker. Partiendo de la pertinencia de buena parte de sus asertos, elaboraré algunas preguntas y consideraciones sobre el rol del educador en este contexto:  

El ejercicio docente en la sociedad del conocimiento

Ante el cambio del "significado del conocimiento", ahora considerado como un bien público, fundamentalmente articulado con el hacer, ¿qué ajustes, o incluso que cambios debe sufrir nuestra práctica docente? Sin duda, no se plantea aquí, el abdicar de las dimensiones formativas del conocimiento[1]. Lo que se nos está diciendo es que, cada vez más, socialmente se exige al maestro, conectar el hecho educativo -que acontece básicamente en el aula- con los contextos sociales y personales del estudiante. Si lo que le estudiante aprende 'no le sirve' a corto, mediano o largo plazo, quizás no merece el nombre de 'conocimiento'.
Digamos que desde la perspectiva planteada por Drucker (p. 52), si el conocimiento no desemboca en determinada utilidad, pierde su legitimidad social:

Lo que hoy consideramos conocimiento se prueba a sí mismo en la acción.  Lo que entendemos por conocimiento es información  eficaz en la acción, información enfocada en los resultados. Los resultados están por fuera de la persona, en la sociedad y la economía, o en el progreso de conocimiento mismo.
Es apenas lógico que fruto de tal concepción, que lee el problema cognitivo/social desde una perspectiva utilitarista, surja el actual concepto de "competencias"[2] en educación, categoría en la que  pesan menos los contenidos que aquellos destrezas y procesos de pensamiento considerados claves en una sociedad que ha hecho -querámoslo o no- de la "perfomatividad" su lógica de existencia.


De lo anterior se desprende que el docente deberá ser cada vez más un compañero de viaje -un facilitador, se dice en otros ámbitos- que genera, en interacción con el alumno, las condiciones que propician el aprendizaje. Un aprendizaje cada vez más útil, cercano y operativo. En ultimas, conectado con lo que Habermas denominó "el mundo de la vida".

El papel de los procesos escriturales

Llama poderosamente la atención, el señalamiento de Drucker, quien al explicar la irrupción de la tecnología -y la consecuente superación de la techné- menciona un documento, un discurso escrito. Aquél monumento del conocimiento entonces imperante que fue la Enciclopedia de Diderot y Alembert.
Aunque a lo que básicamente apunta Drucker, es a  la tesis subyacente al esfuerzo enciclopédico de estos sabios (el conocimiento aplicado al trabajo)[3], podemos inferir otra consideración: La observación de los secretos, de los "ritos" y misterios de los diversos oficios y -sobre todo- la puesta en escritura de este proceso de observación, supuso un salto cualitativo. De nada habría valido la observación analítica y sistemática de tal o cual oficio, si no hubiera mediado la herramienta escritural que conserva el saber y exige sistematicidad y coherencia al pensamiento.
Pienso que de aquí parte una lección importante: Es necesario recuperar todas las posibilidades formativas y cognitivas de la escritura. No solo por los beneficios comunicativos que se desprenden para el mercado laboral de hoy, cada vez más exigentes en el uso de la competencia comunicativa, sino por las consecuencias que trae la escritura en el plano de la configuración del pensamiento: rigurosidad, claridad expositiva y coherencia discursiva.


Notas

[1] Drucker destaca dicha dimensión al recordar el papel de Sócrates y del budismo zen y al señalar casi al final del texto que el conocimiento aplicado al conocimiento (o mejor, conocimientos) "plantea cuestiones básicas -de valores, de visión, de creencias, es decir, de todas las cosas que mantienen unida la sociedad y le dan sentido a la vida" (p. 52-53).

[2] José M.ª Peiró (2000) en su artículo "Las competencias en la sociedad de la información: nuevos modelos formativos" explica que en la sociedad de la información: "resultan insuficientes constructos psicológicos clásicos como el de «conocimiento», «aptitud» y «habilidad» y progresivamente se han ido definiendo nuevos constructos entre los que ha ido cobrando un papel predominante el de «competencia» que incluye no solo esos componentes sino otros actitudinales y de control de la situación además de los relativos al desempeño del rol. De forma coloquial podemos decir que una persona es competente para realizar una determinada tarea o atender a una demanda del entorno no solo cuando sabe (knowledge) de qué va esa demanda y de qué forma se debería atender o manejar y además sabe cómo hacerlo (Ability y Skill)".

[3] "La tesis subyacente de la Enciclopedia era que en el mundo material los resultados útiles -en herramientas, procesos y productos- son producidos por análisis sistemático y por aplicación sistemática e intencional del conocimiento" (Drucker, p. 31).

Referencias

1.Drucker, Peter F. (1993). La sociedad postcapitalista. Bogotá: Norma.
2.Peiró, José M. (15-16 de junio de 2000). "Las competencias en la sociedad de la información: nuevos modelos formativos" en: La formación virtual en el nuevo milenio ONLINE EDUCA MADRID. Conferencia internacional sobre educación, formación y nuevas tecnologías. Recuperado el 24 de julio de 2003, de  http://cvc.cervantes.es/obref/formacion_virtual/